sábado, 8 de junio de 2013

¿Para qué buscar vida en Marte si no sabemos cuidar de la que hay e la Tierra?


Muchos que han perdido la esperanza en el ser humano, critican cómo éste se comporta, hacia dónde dirige el objetivo que mueve su vida, sin darse cuenta de que el objetivo que él persigue es tan vanal como el de esos otros. Ése, el avergonzado de su raza, intenta alcanzar la benevolencia humana, la compresión del prójimo, la ayuda recíproca. Y yo le digo a éste infeliz: Puedes vivir de utopías, pero los sueños siempre lo serán, al igual que la raza a la que pertenezco, humana, si te atreves a llamarla así, no cambiará.
Madres descuidando y destruyendo a sus hijos, cosa que ni las bestias harían; políticos que tienen el poder gracias al pueblo pagándoselo con mentiras y corrupción; religiones intolerantes basadas en la tolerancia; guerras santas en nombre de Dios; personas pasando frío y otras acaloradas paseando visones; gente discriminada por su gusto o su color; profundas crisis que camuflan sueldos millonarios…
¿Quién espera que ésto cambie? ¿Quién realmente cree que la situación puede mejorar? ¿Quién puede salvarnos? Nadie. Es demasiado tarde desde hace mucho.
Ésto es lo gracioso, lo paradójico, lo irónico: Nos llaman animales racionales civilizados, equivocándose en todo excepto en lo de animales.

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