martes, 26 de agosto de 2014

Sé tú mismo, todos los demás papeles ya están cogidos.



Antes de empezar a crecer, de que mis principios comenzaran a forjarse y a convertirse en míos; en aquellos tiempos en los que estos únicamente se apoyaban en lo que todos los demás aclamaban y proclamaban verdad o felicidad; es entonces cuando todos nosotros nos dedicábamos a plagiar íntegramente aquello que veíamos. Luchábamos por encajar, y cada día se convertía en una batalla, cuyo premio consistía en ser gris, y ansiábamos tanto ese premio...


De repente (y digo de repente porque por mucho que me esfuerce en conseguir recordar qué día exacto del calendario mi objetivo cambió, no lo consigo), eso en lo que yo había creído, lo que habíamos perseguido, se desmoronó. Maduramos y empezamos a descubrir qué es lo que nos hace felices, y nos damos cuenta de que cada alma es un universo, de lo aburrido y lo absurdo que resulta ser un espejo. Fue en aquel entonces cuando comenzamos a pelear por diferenciarnos.

Los que aún pretenden parecerse a los demás, no solo necesitan madurar o crecer, sino también aceptarse, enamorarse de lo que son, de cómo son; entender lo incoherente que resulta el hecho de esconder eso que les hace únicos. Ellos nunca conocerán la satisfacción que yo siento cuando alguien me tacha de extravagante.

Y cuando esos que defienden la igualdad afirman ese típico "todos somos idénticos", yo protesto y lo niego rotundamente. Porque no, no somos iguales, pero eso es lo maravilloso. Hay que amarse, que mostrar complejos que nos convierten en diferente, en inimitable. Transformar lo malo en maravilla, lo raro en un halago y el disimulo en un grito a los cuatro vientos. Da igual lo mucho que te frustres,  todo eso que te hace ser exclusivo no va a cambiar, y no solo tienes que aceptarlo, debes sentirte orgulloso de ello.

Estrafalario, excéntrico, estrambótico, extraño, raro, chocante, grotesco, pintoresco: feliz.


viernes, 13 de junio de 2014

No hay muerte más súbita que la del amor


La noche en la que decidiste no dormir a mi lado nunca más, me seguí sintiendo igual de sola, aunque Baco viniera a por mí. Te busqué de resaca en resaca, de beso extraño en beso extraño, pero ninguno me inspiraba como cuando inspiraba tu olor. Y aquí sigo, durmiendo entre las dos almohadas de una cama que es infinita sin ti, nunca pensé que un metro y diez centímetros dieran para tanto: esconden besos, susurros, caricias, recuerdos... Pero los esconden tan bien que no los encuentro, ya no me encuentro: uno, dos, tres, cuatro.... ¿Hasta qué número hay que contar para encontrarte? Aquí, llorando tinta, te escribo este poema asonante y disparatado que sin quererlo grita tu nombre.
Después de todo (después de ti, que fuiste mi todo) solo me queda recordar eso que me vino a la mente cuando llegaste y te presentaste: yo, que vivía enamorada de ti sin saberlo, de repente te veo por primera vez.

Y pese a que aquel portazo se llevara mi orgullo y mil lágrimas, no se llevó esta angustia que solo espera escuchar una llave o un teléfono, una risa o un te quiero, un para siempre más para la lista de ojalás que recitábamos cada mañana. Dicen que las mariposas no viven más de dos meses, pero en mi estómago tengo un puñado que son inmortales, y ahí están, atrincheradas y sin intención de ir muy lejos. Tú eras mi núcleo, pero soy procariota.

lunes, 17 de febrero de 2014

"Detesto lo que escribes, pero daría la vida para que pudieras seguir escribiéndolo."

La vida es gris, ni blanca ni negra. Me río de los que prohíben o imponen, de los que no tratan de ser asertivos proclamando únicamente su verdad como verdad absoluta, porque la verdad absoluta no existe, ni siquiera existe la verdad, existe la opinión. Yo solo estoy en contra de todos los que están en contra, de los que te cosen la boca con el hilo de la ley para no oír lo que no les agrada, de los que te cortan las alas con las tijeras del decreto.  

No creo que erradicar todo aquello que no forme parte de la realidad en la que crees, de la realidad con la que estás de acuerdo sea la solución y también creo que si realizaran más conciencia cívica y no intentaran prohibirlo todo a golpe de ley (intentaran porque obviamente la ley es solo papel mojado y siempre existe una manera de escaparse de ella) el resultado sería mas efectivo. Nada impuesto puede llegar a funcionar, porque el ser humano no es sumiso, y siempre encuentra una forma de liberarse de las cadenas; porque todos deben defender su verdad por encima de todo, pero aquél que la impone y evita que los demás le contradigan, sostiene una verdad indefendible.


sábado, 4 de enero de 2014

La Iglesia peca de hipócrita



Me preguntan por qué soy cristiana si no creo en la Iglesia, pero es que para mí la Iglesia no es toda esta trama corrupta en la que se ha convertido, a mí, este montón de conservacionismo y lo que él conlleva no me representa. Jesús sí fue un ejemplo a seguir, trajo ideas modernas incluso para el pensamiento actual, como la integración o la igualdad, esos valores aún tan machacados a día de hoy. Nos adelantó siglos, veintiuno concretamente, veintiún siglos de misoginia por parte de la cristiandad, de tortura "apoyada" por Dios, de acusaciones intolerantes y de imposiciones, y todo ello en nombre de alguien cuya única imposición defendida era que nos amáramos los unos a los otros. Jesús fue un progresista, feminista, integracionista y comunista, alguien a quien hoy defienden conservacionistas, machistas, racistas y capitalistas; jamás promulgó que la homosexualidad fuera una aberración, y siendo cierto que la homosexualidad no era un tema actual en aquella época, sí podemos afirmar que se codeaba con las minorías más desamparadas como los ladrones, las prostitutas y los leprosos. Nunca habló sobre el aborto ni los métodos anticonceptivos, no defendió la mayor importancia del hombre ante la mujer, ni que ésta no pudiera formar parte de los altos cargos de la Iglesia, de hecho, daba relevancia a las opiniones de las mujeres en un mundo en el que sus opiniones eran nulas. Tampoco entiendo por qué debo contar mis errores a alguien solo por que lleve sotana y por qué no puedo comulgar si no lo hago, Judas formó parte de la última cena y tenía mucho que callar.
Jesús fue asesinado por defender sus principios, y hoy en día tenemos todo un aparato dedicado a enseñarnos principios vendidos, la televisión. No sé si resucitó al tercer día y subió a los cielos, si convertía el agua en vino ni si curaba a leprosos y daba claridad a los ciegos, lo que sí sé es que falleció creyendo que si moría, nos dejaría un mundo más humilde y próspero, y nosotros (no sólo la gente ajena, sino sobre todo la Iglesia) nos empeñamos en demostrarle que murió en vano, mostrando una Iglesia corrompida y vergonzosa, y lo que es peor, una Iglesia no avergonzada.